Por fin tengo algún momento libre para escribir, porque ya que hice los exámenes en Junio ha sido un verano bastante movidito.
Dejé de escribir poco antes de irme a la playa y estuve hasta el 15 de agosto porque se vino una amiga una semana y de empalme me fui al pueblo de mi madre para pasar las vacaciones con ella y allí había fiestas; un día se sube a un monte llamado Llano Majano y te llenan de sangría y sandía y te rompen la camiseta, lo que ahora resultaría asqueroso, pero ese día da igual todo, es el mejor día del año para decirle al mundo: "¡¡TODO ME DA IGUAL!!".
Dejé de escribir poco antes de irme a la playa y estuve hasta el 15 de agosto porque se vino una amiga una semana y de empalme me fui al pueblo de mi madre para pasar las vacaciones con ella y allí había fiestas; un día se sube a un monte llamado Llano Majano y te llenan de sangría y sandía y te rompen la camiseta, lo que ahora resultaría asqueroso, pero ese día da igual todo, es el mejor día del año para decirle al mundo: "¡¡TODO ME DA IGUAL!!".

A partir de ahí, fiesta todas las noches y luego la noche del 23 al 24 se devuelve al Santo a la ermita donde descansa todo el año y nosotros a su salud nos bebemos todo el alcohol posible.
Y ya el día 25 de reenganche a las fiestas de San Sebastián de los Reyes (donde vivo yo) y desde ese día fiesta toda la noche hasta las 8 de la mañana para ver el encierro y luego dormir y ver los toros a las 19:00, después cenar y otra vez a beber. Una rutina durante 6 días sin espacio para la improvisación.
¿Ahora comprendéis por qué no tengo ganas de salir un viernes?

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